El gas puede ser la clave para reducir la contaminación ambiental producida por el parque automotor

La contaminación del aire es un problema mundial, y España no escapa escapa a sus efectos. Muchas son las medidas que se han implementado para reducir las emisiones industriales. Así mismo, hay ciertos programas que incentivan el ahorro de energía en las viviendas, en aras de reducir su impacto ambiental.

Sin embargo, aún queda un largo camino por recorrer. En las grandes ciudades, el principal origen de la contaminación es el parque automovilístico. Y la solución es conocida, pero hasta la fecha no ha sido ejecutada a cabalidad.

Diversos estudios han demostrado que con la utilización de gas en el sector transporte, se reduce en un 100% la emisión de partículas sólidas. Y en un porcentaje similar se pueden evitar las emisiones de azufre.

La utilización del gas en la red urbana de transporte podría disminuir en un 40% las emanaciones de óxidos de nitrógeno, si se compara con las que producen los combustibles tradicionales. También se lograría aminorar en 20% la emisión de gases de efecto invernadero.

Estas ventajas han sido comprendidas en otras partes del mundo, donde ya circulan más de 20 millones de vehículos alimentados por gas. La proporción en nuestro país sigue siendo baja, apenas 4.600 automóviles utilizan esta energía. De estos, el 40% corresponde a autobuses y un 20% a camiones de recogida de basura.

En el caso de Madrid, el gas en vehículos se ha venido utilizando desde 1994. Hoy en dia, la ciudad cuenta con casi medio millar de unidades de transporte público movidas por gas. Esta cifra representa el 40% del transporte urbano superficial. Otras ciudades se han sumado a la iniciativa. Tal es el caso de Barcelona, donde 400 de los 1000 autobuses que conforman la red de transporte, circulan con gas.

De acuerdo a las previsiones, para el año 2045 España podría contar con más de 660.000 vehículos que funcionen a gas. Para ello es necesario que los particulares apuesten de manera decidida por este combustible.

El uso del gas en los vehículos también conlleva un importante beneficio económico. La consultora Deloitte realizó un análisis comparativo de rendimiento y costos del gas, frente a otros combustibles.

Los resultados indican que por cada 100 km recorridos por un vehículo pesado que utiliza GNL, se estaría consiguiendo un ahorro del 34%, en comparación con los que son impulsados por gasóleo.

Por otra parte, han calculado que los vehículos nuevos dotados con instalaciones de gas, tras diez de años de funcionamiento, podrían implicar una reducción del 23% de emisiones, en relación con los que usan tecnología diésel. Para establecer esta comparativa se asumieron los sobrecostos por utilización de gas natural y se estimo un recorrido total de 120.000 km. Esto implica que el incremento de inversión requerido para disfrutar de esta tecnología podría ser amortizado en un un plazo de dos años. Está claro que a mayor uso, aumentan los ahorros, y podría reducirse el periodo de amortización.

Estas cifras corresponden a vehículos particulares, porque si analizamos los ahorros que el gas podría representar para un autobús urbano, la diferencia sería aún mayor.

En efecto, con un recorrido de apenas 100 km,  un autobús que utiliza gas minimiza su gastos por consumo de combustible en un 17%, tomando como referencia el consumo de bio biodiesel. Si se compara con unidades movidas con gasóleo, para esa misma distancia el ahorro será del 24%.

Si traspolamos estos datos a la red ferroviaria, las posibilidades de contar con un ambiente libre de contaminación en el futuro son prometedoras. Recordemos que el 49% de los ferrocarriles no son electrificados, por lo que casi la mitad del parque utiliza diésel como combustible. El área de oportunidad es inmensa y sólo depende de la voluntad para realizar las inversiones necesarias.

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